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¡ME QUEDÉ SIN PEGA!

Juan Claudio Edwards

Por Juan Claudio Edwards
MsC - Consultor de Marcas


La primera alarma “en serio” sonó el miércoles 24 de octubre de este año.
Al llegar a la universidad, unos compañeros de labores me dijeron “viejo, parece que no van a pagar los sueldos la próxima semana”.

 

Desde hacía algún tiempo se hablaba de que la universidad en la que hacía clases desde el 2001, estaba con “problemas”, pero al final siempre pagaban, se planificaba el próximo año y todo seguía como siempre. Ese día tampoco me puse ‘nerviosito’.
Mi pensamiento estaba en la materia que iba a impartir ese día y en el ‘tema genial´ con el que iba a desafiar a los alumnos de Planificación Estratégica.
Al llegar a la sala, una de las alumnas me dice:
- Profe, ¿es verdad que la ‘U’ está con problemas?
- ¿Por qué lo dices?, le pregunté, haciéndome el tonto.
- Porque otro profe nos dijo que si no le pagaban, no iba a hacer más clases… Y estamos preocupados… ¿cómo vamos a terminar el semestre?

La sala se había quedado en absoluto silencio (cosa rara) y tenía 30 pares de ojos que me miraban con espanto, angustia, nerviosismo.
¿Qué hace uno cuando no cuenta con todos los antecedentes, pero por otra parte eres el que ‘debe’ responder? ¿Qué se hace cuando sabes que – bien o mal – eres referente de esos chicos que están en búsqueda de su destino?
No se me ocurrió nada mejor que la verdad:
- El rumor de que la universidad está con problemas económicos, yo también lo he escuchado, pero no podemos vivir de rumores. Sólo les puedo prometer algo: yo no los voy a abandonar. Terminaremos el semestre y todos los que trabajen duro y hagan bien sus ‘pegas’, pasarán el ramo… Así que, a trabajar, muchachos!
El resultado es que los rumores eran ciertos y la angustia de los alumnos también.
Ese fin de mes comenzaron a faltar los sueldos; a algunos les pagaron la mitad, a otros, un tercio y a muchos, nada. Empezamos a indagar sobre las ´leyes sociales´, y nos enteramos que no estaban pagadas desde mayo (ojo: les recomiendo que siempre vean si la empresa les está pagando la Isapre, Fonasa, AFP, AFC e impuestos…).
Y empezó el calvario.
Por una parte, tenía que hacer las clases como siempre: entregar la materia, tomar pruebas, corregir y guiar a los alumnos, y todo como si nada… Y por otro lado, tener reuniones entre pares, hablar con las autoridades, diseñar estrategias de presión, contratar abogados y apoyar a los alumnos en sus angustias…
Esto es lo más parecido a la bipolaridad que me ha tocado vivir.
La procesión va por dentro, dice el dicho. Y no es broma.
Uno ‘debe estar bien’ para rendir profesionalmente, pero empiezas a dormir mal. Comienzas a cuestionarte decisiones pasadas; a insegurizarte y preguntarte por el futuro cercano y lejano. Reescribes tu curriculum, pero todo es incierto… Te vuelves más callado, menos risueño. Y comienza el “Ciclo del Tormento”: incredulidad, pena, frustración, rabia … y así en un círculo que pareciera no terminar nunca.
¿Y ahora qué hago? ¿Y cómo vamos a pagar la luz, el gas, el dividendo? ¡Qué injusto! ¿Por qué a mí, que he trabajado bien todos estos años? ¡¿Y por qué, por qué, por qué?!... Preguntas que no tienen respuestas claras, sino más preguntas oscuras.
Pero un día, comienzas a ver “una pequeña luz al final del túnel”.
No porque hayas encontrado un nuevo trabajo, sino porque te das cuenta de que esa actitud negativa y derrotista no lleva a nada bueno. Que estás dejando de ser tú y te has transformado en un ser apagado, fome y hasta con dejos de amargura. Que estás dejando de lado cosas y personas más importantes, y que así, nadie va a querer nada contigo.
Y entonces – al darte cuenta – empiezas a ver la vida con otros ojos: ¿Y si te reinventas? ¿Y si emprendes con ese sueño que siempre postergaste? ¿Y si buscas por otro lado donde también tienes mucho que aportar?

Aún no tengo todas las respuestas a estas preguntas constructivas, pero sé que van a llegar. Ahora sonrío, investigo opciones amplias y no me permito caer en ese pozo negro que es la desesperación de la “no pega”.
Algo llegará. ¡Estoy seguro!
Ah!... Y casi todos los alumnos aprobaron el ramo, y hoy, con el certificado en la mano, buscan otra universidad para seguir construyendo su futuro. Bravo por ellos.VDS



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