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GANÉ

Juan Claudio Edwards

Por Juan Claudio Edwards
MsC - Consultor de Marcas


¿Viste la cantidad de gente que dijo que sí lee?... Perdón cabrita, pero me debes una cena!

Estábamos en la casa de un amigo común y finalmente podía llegar con la prueba de que sí se lee (debo confesar que para ese almuerzo me preparé como nunca: copié todos los comentarios en las RRSS y los que me llegaron por mail (los buenos y los malos), y los llevaba impresos: esa era la evidencia… Mi prueba!).
Ella sonrió socarronamente… (nunca me ha gustado cuando la gente sonríe de esa forma, porque es signo de que viene el contrataque…).

 

- Pero si hasta yo te leí, me dijo… Quería saber si te atrevías a escribir cosas sin sentido… Aunque hiciste trampa, lo hiciste y bien… Pero eso no significa que hayas ganado…
- ¿Perdooooon?... Tengo pruebas, evidencia, testimonios… - dije mientras sacudía los papeles impresos. “Y además no hice trampa!”
- Mira, ya hablaremos de la trampa… pero vamos a la realidad: ¿sabes cuánta gente vive en el área de Chicureo?
- Bueno… no exactamente, pero deben ser como…
- …Son apox 50.000 personas; saquemos a los niños que no leen… y si leen, no te leen… Eso nos deja con 20.000 adultos aprox.
- Yaaaaaa… ¿a dónde quieres llegar? (la verdad es que el raciocinio de mi amiga ya me estaba ‘mosqueando’…)
- ¿Y cuántos te escribieron...?
- Muchos!... como… 100 - mentí, mientras guardaba los papeles.
- ya… O sea, como el 0.5% de los adultos... Perdiste! Dijimos que tenía que ser un “número relevante”, y no unos poquitos…

 

No podía creer lo que me decía esta “mala perdedora”!... Y sin darme cuenta, me puse a hablar:
- Mira… dame 30 segundos de monólogo.
La clave no está en la cantidad de personas que hayan respondido, sino en lo que escribieron. Tú, más que nadie deberías saber que en estos tiempos tomarse un momento para responder algo escrito en un medio, es un tremendo esfuerzo…
- Sí, pero…
- Por favor, no me interrumpas…
Las respuestas que recibí, lo que transmiten en sus testimonios, va mucho más allá de si leen o no esta columna. Eso no importa.
La clave está en que ellos – al igual que muchos – creen que la lectura nos enseña, nos hace crecer y pensar; abre la imaginación y permite “vivir otras vidas”: ser piratas en una batalla naval, conquistar Marte, o resolver un enigma policial…
La lectura nos permite cuestionarnos, preguntarnos, aclarar posiciones y aprender… Y sobre todo, a ser “dueños” de lo que leemos; porque para mí ese “lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme”, te aseguro que es muy distinto a tu “lugar de la Mancha…”
Eso es la lectura: un espacio propio y único que está bastante perdido en estos tiempos donde la imagen de otros es protagonista…
Y fue eso lo que escribieron. No estaban dándome la razón, sino estaban hablando por sí mismos, por sus hijos; por todo lo que nos hace ser mejores personas. Gente pensante y opinante, y no masas que se dejan llevar por lo fácil, lo dado y lo popular…
Mientras haya una persona, aunque sólo sea una, la que lee, creo que los que podemos, debemos seguir escribiendo.
Eso es lo importante, no esta maldita apuesta…

 

Se quedó callada unos momentos mientras me miraba. La mueca socarrona había cambiado por una sonrisa cálida.
- ¿Sabes?... Creo que tienes razón. No lo había visto de esa forma… Creo que me ganaste la apuesta…

 

Me relajé. Volví del trance del monólogo y también le sonreí.

 

- No, no te gané. Los dos ganamos. Tú, porque te diste cuenta de que no todo es cantidad de lectores… Y yo, porque con esta experiencia he aprendido de la enorme responsabilidad que tengo cada vez que escribo. Que allá afuera hay gente (aunque sea poquita) que lee y tiene una opinión y una posición al respecto… Por eso los dos ganamos!
- ¿Y la cena? – me preguntó…
- Ah!... esa va de todas maneras!... Y cada uno paga lo suyo! VDS


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