Gente en Acción


"VESTIR AL DESNUDO"

Por Victoria Mordcovich L.


Ese es el lema con el que nació, hace justo un año, el Ropero de Santa Faustina, un espacio que sirve de acopio y distribución de ropa para quienes más lo necesitan. Si bien sus principales beneficiarios han sido hasta ahora inmigrantes que llegan a nuestro país con lo puesto, el espíritu solidario está abierto a toda la comunidad e, incluso, llega a instituciones de zonas más alejadas.


“El origen de todo fue un queque”, comienza a contar entre risas María Candela Fosch, la coordinadora de esta obra de amor que comenzó un domingo de julio de 2017. Ese día, a la salida de misa, una mujer entregó lo que había preparado para los haitianos recién llegados, a quienes veía deambulando por las calles de Chicureo, aparentemente, con hambre y frío. A partir de ese gesto, el sacerdote Juan Ignacio aceptó ofrecer desayuno solidario en la parroquia y pronto esa iniciativa se extendió a la donación de ropa que tenían guardada en una pequeña bodega. “La gente revolvía todo como si fuera basura, se notaba la necesidad”, cuenta María Candela para dar contexto a los comienzos del Roperito. Y continúa: “Empezamos a pedir colaboración durante la misa y en dos días llegó tanta ropa que nos quedamos sin espacio para guardarla, así que conseguimos dos contenedores que también se llenaron instantáneamente…”

 

Tras un año de trabajo, las voluntarias tienen hoy muy organizada la logística: se reúnen una vez por semana a puertas cerradas para clasificar lo que reciben y los días sábados entregan durante toda la mañana mediante un sistema de carnet, que establece la cantidad de prendas que cada persona puede retirar por temporada para, de esa forma, tener un guardarropa completo, pero sin abuso. Gracias a esa organización, el año pasado ayudaron a más de 500 personas y en lo que va del 2018 llevan atendidos a más de 350 haitianos y más del doble de gente de nuestro sector.

 

A esta altura ya son muchos los vecinos que donan en forma permanente y no es necesario realizar campañas, salvo en situaciones puntuales. De hecho, a veces tienen tanto stock de prendas que no se adecuan a las necesidades de Chicureo y sus alrededores que han empezado a colaborar con obras como el Centro de Ayuda a la Mujer Embarazada (ropa de guagua) o con un geriátrico que tiene el Consejo Nacional de Protección a la Ancianidad (Conapran) en Conchalí. “Aquí hay mucha solidaridad, pero también hay gente que dona porque necesita sacarse de encima cosas que ya no le sirven”, cuenta Pía Tejada, otra de las voluntarias. En ese sentido, dice que al principio les llegaban prendas sucias o en mal estado y por eso tuvieron que establecer un protocolo sobre cómo se debe donar y que, básicamente, tiene que ver con lo que se pondría uno o a sus propios hijos.

 

Además de la entrega de vestuario a través del Ropero, la Pastoral Social de Santa Faustina imparte clases de español en tres niveles los días sábados -mismo día que realiza el desayuno solidario- y también cuenta con una bolsa de trabajo para quienes estén en busca de empleo.VDS


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