Gente en Acción


EL DESAFÍO PAÍS DE LLEVAR
MÁS PRODUCTOS MARINOS A LA MESA


Por Victoria Mordcovich L.


El plan estratégico denominado “Del Mar a Mi Mesa” busca generar, de aquí al 2027, un cambio cultural en la población con el fin de aumentar en al menos 7 kilos el consumo per cápita de productos pesqueros.


A pesar de los más de 4 mil kilómetros de costa que posee nuestro país y las 161 especies marinas disponibles para el consumo, nuestra cultura alimentaria sigue mirando más hacia el campo que hacia el agua.Así lo ratifican los informes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO), que indican que el consumo anual per cápita de productos marinos en Chile es de 13,2 kilos, muy por debajo del promedio mundial, que es de casi 20. Dado ese escenario es que nació “Del Mar a mi Mesa”, un Plan Estratégico Nacional impulsado por la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca), que se propone dar un salto en la presencia de pescados y mariscos en la alimentación, para alcanzar -al menos- el promedio mundial en el año 2027.

 

El programa, del que participan más de 60 actores del mundo público y privado, contempla 12 soluciones en 4 ejes de trabajo que son: Educación Nutricional y Gastronómica, Sustentabilidad, Difusión e Innovación.

 

Según explicó Olaya Cambiasso, directora de Desarrollo y Negocios del área Alimentos y Acuicultura de Fundación Chile -entidad ejecutora del programa-, uno de los mayores desafíos es promover el cambio desde la etapa de la infancia, que es cuando se instalan los hábitos alimenticios. “Los escolares constituyen el grupo de menor promedio de consumo, con tan solo 3,6 kilos anuales, algo terrible si tenemos en cuenta que los productos marinos son una gran fuente de proteínas de bajo contenido graso y alto poder nutricional, por lo que resultan un aliado fundamental a la hora de combatir la obesidad”, explicó la especialista.

 

En ese sentido, comentó que uno de los objetivos del programa tiene que ver, además de la educación en comedores escolares, con un esquema de difusión amplia (similar al que se hizo en su momento con la leche) y el desarrollo de recetas ricas y novedosas para presentar en la mesa.“Tenemos productos increíbles y tan distintos entre sí como el cochayuyo, la jibia o los choritos, que son completísimos en nutrientes pero que no tienen difusión”, enfatizó Olaya Cambiasso, y agregó que otra meta es levantarles el perfil a otros, como el jurel, que en su mayoría se exporta y la gente no tiene conocimiento de que este pescado “barato” contiene 10 veces más omega 3 que el atún, por ejemplo.VDS


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