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Mes de la chilenidad
ARTE Y APERO CRIOLLO
CON SELLO LOCAL

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Por Victoria Mordcovich L.


Si bien muchos coinciden en que aún los chilenos estamos en deuda con la tradición huasa y que no existe una cultura popular demasiado arraigada, hay gente que lleva lo criollo en sus venas y todo en su vida gira en torno de la actividad corralera y el campo. Y como parte de ese mundo, en nuestra zona encontramos artesanos especialistas en talabartería, en joyería fina con trenzado en tiento y gente que se dedica a la confección y bordado de ropa huasa o vestidos de china, entre muchos otros oficios. Sin embargo, hay implementos del apero básico tradicional, como por ejemplo las mantas, las chupallas o las espuelas que, aunque pueden conseguirse en tiendas locales, no se fabrican por estos lados de manera artesanal. Por eso, aquellos que se mueven en el ambiente de los caballos y usan los implementos en forma cotidiana, prefieren recorrer los kilómetros que sean necesarios con tal de encargar los de mejor calidad y hechos a medida.


El huaso típico siente orgullo de sus raíces e intenta contagiar ese entusiasmo, pero a la vez, se mueve dentro de un círculo bastante cerrado y es muy reticente a aceptar en su grupo íntimo a alguien que se acerca por curiosidad o simple moda. “Ser huaso es una forma de vida”, repiten convencidos quienes varias semanas antes ya se encuentran por estos días preparando las actividades por las Fiestas Patrias de Colina, en la entrada de la Medialuna de Santa Filomena.

 

Sea como sea, al menos durante septiembre, prácticamente todos los chilenos presumimos el amor por lo criollo y es de esperar que ese gustito comience a prolongarse por más tiempo en el año. Para quienes desean que así sea y quieren comenzar a vivir nuestras tradiciones de un modo más profundo, aquí les dejamos estos muy buenos datos de aperos orgullosamente colinanos y de primera categoría.

 

Raquel Muñoz
VESTIDOS DE CHINA ÚNICOS

 

Son modelos originales que no se encuentran en otro lugar. Se diferencian por la confección, la calidad de las telas y los bordados hechos a mano con cinta.

 

Su creadora, Raquel Muñoz, dice que el secreto es el amor que expresa en cada una de sus creaciones. “Todos los años cambio los modelos y hay gente que espera para ver con qué voy a llegar cada temporada”, asegura entusiasmada esta costurera, que comenzó haciendo cortinas y hace unos 6 años decidió dedicarse de lleno a los vestidos de china porque algunos apoderados de su colegio quedaron deslumbrados con el que había confeccionado para que su hija usara en una peña. Hoy, Raquel vende un promedio de 500 vestidos de china cada temporada. Dado que son tantos los pedidos de septiembre, optó por mantener stock permanente, pero los diseños más exclusivos deben encargarse con una o dos semanas de anticipación.

 

Se venden por talles y cuestan desde $8.900 hasta $30.000. Contacto +56967219640

 

 

Rafael Curaqueo
CINTURONES Y ZAPATOS PERSONALIZADOS

 

Talabartero y marroquinero de familia, Rafael Curaqueo se especializa en todo el apero corralero, aunque en el último tiempo -y por sugerencia de su hijo, que lo motivó a darle a la tenida huasa una vuelta más atractiva para los jóvenes-, se ha perfeccionado en los distintos tipos de cinturón: los confecciona de vestir, de dama o de sueleta, que es un cuero de mayor espesor. Cada uno es especial y diferente del otro; los hay con estampados, de diferentes grosores y colores y con detalles especiales. “Me he preocupado de tener la maquinaria que me permita darle los rebajes justos al cuero para que tenga mejor terminación y no se desestabilice. Además, pulo los bordes para que queden redondeados”. Los precios varían según el trabajo, pero van desde los $8.000.

 

Además de ese expertise, Rafael también es especialista en reparación de riendas y otros artículos de cuero. Pero lo más llamativo entre sus productos son los zapatos número 47 que le encargó hace poco un cliente que, además, tiene el empeine elevado. “En el mercado generalmente se consigue hasta 44, pero yo trabajo todos los números y detalles para pies especiales”, dice el maestro, quien usa la araucaria como sello propio en honor a sus orígenes mapuches y cuya cartera de clientes data de más de 20 años. Contacto: +56988665514

 

 

 

Las mantas más afamadas se encuentran en la zona de Doñihue, en la VI Región. Allí, las tejedoras son reconocidas porque usando el tradicional telar mapuche fabrican chamantos, que son mantas con diseño y de doble cara, cuyo lado más oscuro se ocupa en el día y el más claro en la noche.

 

 

 

Paulina Latorre
JOYAS CON IDENTIDAD NACIONAL

 

Hace ya más de 5 años que Paulina Latorre plasma en su marca Huasa el gusto por las tradiciones que comenzó a sentir desde sus tiempos de estudiante. Desde pulseras que combinan perfectamente el arte del trenzado en tiento (cuero de chivo), con la elegancia de la plata o del cobre, pasando por novedosas colleras y elegantes collares con diseños de boleadoras o rodajas de la espuela chilena en metales preciosos, la línea de joyas de esta orfebre no es para nada tosco, sino por el contrario, es la muestra más fiel de que lo criollo y lo refinado pueden ir perfectamente de la mano.

 

“Yo siento que en Chile no se ha desarrollado la cultura criolla, esa que incluye tanto al huaso como al hacendado y a todos los que tienen relación con el campo de nuestro país. Tenemos la responsabilidad de lograr que nuestras tradiciones no se estanquen y sigan desarrollándose por nuevos caminos”, dice esta joven artista, que está convencida de que es posible recuperar el enorme trabajo técnico que representa el oficio de la soguería, que hasta hace poco no era muy observado.

 

Según dice Paulina, su producto de base es la trenza y, en ese sentido, explica que hay diferentes formas de ir desarrollando un buen trenzado. Cada hilo que se ocupa se llama tiento y pueden usarse 6, 8, 12 o más para una sola trenza, dependiendo el producto que quiera lograrse. En el caso de la joyería, el trabajo es muy minucioso y requiere de gran paciencia.

 

Y bastante bien le ha resultado a esta emprendedora, que cada vez que combina los broches elegantes, las abrazaderas con motivos corraleros y los remaches de metal con el cuero de colores, logra combinaciones rupturistas, como el tiento blanco mezclado con el cobre, que ha tenido gran acogida dentro y fuera del mundo rural. Contacto +56982931908

 

 

 

Las chupallas de Ninhue son un producto único, de tradición y que desde este año cuentan con denominación de origen. Se trata de sombreros artesanales hechos con paja de trigo de ocho variedades locales, elaborados de generación en generación, a partir de la costura de largas trenzas o cuelchas. Su costura permite que no posean cortes ni enmendaduras en su confección, por lo que, además, son lavables.

 

 

 

Eduardo Ortiz Soto
TALABARTERÍA FINA Y DE PRECISIÓN

 

El arte de Eduardo Ortiz, talabartero desde que tiene memoria, es de una prolijidad impresionante. Su trabajo con el cuero parte desde que sale del vacuno y, según su propia cuenta, una vez que consigue la pieza (de la que pueden salir unas 40 correas, aproximadamente), pasa prácticamente una semana entre que la lava, hace el curtido, el secado y el sobado, para comenzar recién a darle forma a los productos que finalmente venderá cada fin de semana en los rodeos que se realizan durante esta época del año en las diferentes medialunas de nuestra zona.

 

“Trabajo junto con mi mujer y hago todo lo que se necesita para equipar al caballo; lo que más vendo es cabezadas, pero también me piden bozalillos, correas, lazos, riendas, estribos y mucho más. Son cosas finas las que yo hago y el proceso es lento y de precisión, así que la mayoría es por encargo”, cuenta el maestro Lalo, como lo conocen en la zona de Santa Filomena, donde tiene ya reservado –igual que cada año- su stand para la semana del 18.

 

Según dicen quienes han comprado sus artículos, la calidad de los productos -tanto los de cuero pelado como los de cuero peludo- es del mismo nivel que la imagen que proyectan. Para eso, no sólo la materia prima, sino todos los accesorios que usa son de primer nivel: las piezas de fierro para encastrar el cuero las trae del sur del país, donde según él están los mejores de esa área.

 

Para tener una idea aproximada, una correa (cinturón largo sin costuras) cuesta entre $4.000 y $5.000; una cabezada completa, entre $20.000 y $50.000 y un bozalillo, de $18.000 a $20.000. Contacto: +56994072085 VDS

 


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