Tu Casa


CALIDEZ QUE INVITA
A REFLEXIONAR

Tu casa

Por Macarena Tarrasón M.


Psicopedagoga e instructora de Kundalini yoga; Magdalena Pistono vive hace 17 años en Chicureo y ha decorado su casa sin ninguna asesoría. Lo hace con gusto, porque le encanta decorar y que los espacios hablen de quienes viven ahí. Le gusta que sean ambientes especiales, estéticos y con armonía, pero a la vez, útiles, cálidos y cómodos; ideales para abrir la mente y reflexionar.

 

Tu casa

 

El living es su lugar favorito, por su comodidad, linda vista y doble funcionalidad: es el lugar donde comparte con su familia y amigos el fin de semana; a la vez que en el día a día, lo habita para escribir, leer, meditar y conversar. Es un espacio que -de a poco- se transformó en un lugar de conexión y reflexión, en el cual cada cosa tiene su razón de ser.

 

 

Los cuencos están ahí para que el que quiera los toque, ya que son muy sanadores.

 

 

Los cojines en el suelo permiten estar a la altura de la mesa. Sentada en el suelo para escribir, leer o trabajar en el computador y cuando hay más personas se hace un ambiente más distendido, con algunos sentados en las poltronas y sofás y otros en los cojines. “Incluso -a veces- usamos esa mesa para comer”, comenta.

 

 

Además, hay una mesa de caoba en el living. El mármol original se cambió, porque estaba quebrado. Sobre ella, hay un pequeño buda de la paciencia que compró en Hong Kong, en un templo llamado The Big Buddha; una deidad hindú Shiva que le regaló una gran amiga y un maestro Sikh Guru Ram Das. También “una pipa decorativa comprada en Dubai, que le da un toque oriental al ambiente y campanitas tibetanas, que producen un sonido muy lindo y son muy sanadoras”.

 

 

Junto a la lámpara, 3 matrioshkas, compradas en la Plaza Roja de Moscú, que le aportan color al espacio “y hacen que los niños que van de visita las saquen y se vuelvan locos”, nos cuenta.

 

 

El cuadro del living se llama “Las bailarinas” y es de Tere Larraín, una amiga de la familia, que se los regaló hace años.

 

 

El otro cuadro es un bordado mexicano, que enmarcaron para hacerlo “más entretenido y decorativo”.

 

 

En la mesa de centro -junto a la artesanía peruana-, encontramos un “Bulbo de amarillys”; planta que “da unas flores preciosas”, y al lado, un piso de meditación, que hace que el espacio invite a la reflexión y al contacto interior.

 

 

En la ventana, un atrapasueños comprado en el Valle de Elqui, que refleja la luz en las paredes y hace un juego de movimiento y luz dentro del living, que no pasa desapercibido. “Sirve para romper la frialdad del techo tan alto, que tiene la casa”, concluye. VDS




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